Πόσα ἔτη γεγονας;

Una información importante en la comunicación personal es la expresión de la edad. Presentamos los números en griego de uno al veinte y un sencillo diálogo para que los alumnos lo practiquen:

1

Podría parecer que la dificultad gramatical de este diálogo es excesiva a todas luces: ἔτη, γέγονας, εἰμι γεγονυῖα, εἰμι γεγονώς son expresiones de gran complejidad gramatical, pero no es necesario que en este nivel de aprendizaje se planteen esas cuestiones. Basta con que los alumnos interioricen las expresiones y las utilicen de forma coherente en la conversación. Más adelante, cuando sea necesario explicar los neutros en silbante de la tercera declinación (como ἔτος) o el perfecto “irregular” γέγονα, podrán recordar esas palabras en su contexto comunicativo y las vincularán de forma natural al paradigma gramatical que les corresponde.

En cualquier caso, existen otras maneras de expresar la edad en griego clásico, como εἰμι + genitivo (Πόσων ἔτων εἶ; εἰμι ἑπτακαίδεκα ἔτων), que se pueden trabajar en esta actividad.

 

El aprendizaje de los números es sencillo y agradecido, porque se presta a acercamientos etimológicos, prácticos, lúdicos, etc. Por otra parte, no consideramos que sea el momento de explicar los paradigmas de los cuatro primeros ordinales (εἷς, μία ἕν; δύο; τρεῖς, τρία; τέτταρες, τέτταρα), puesto que su uso en neutro ya abarca diferentes contextos de uso.

Para practicar los números y al mismo tiempo ir afianzando la escritura y la comprensión lectora, proponemos la realización de ejercicios como los siguientes:

2

También practicamos a la vez, de manera escrita y oral, la expresión de la edad. Trabajamos por parejas y, alternativamente, una de las partes hace la pregunta y la otra la contesta; a continuación lo escriben.

3

Es importante en este tipo de prácticas que el profesor supervise de cerca la elaboración de textos orales y escritos y acompañe directamente a los alumnos en el proceso de revisión, de manera que la “corrección del ejercicio” al final por parte del profesor para toda la clase sea un mero recordatorio de lo que han trabajado y aprendido.

 

Anuncios

εἴπετέ μοι

Continuamos nuestro periplo por la lengua griega aprendiendo las formas verbales en plural (primera y segunda persona) de los modelos que ya conocemos. Para ello empezamos practicando una conversación en la que utilizamos las mencionadas personas gramaticales:

Y asimilamos las formas verbales y pronombres personales de primera y segunda persona del plural con un diálogo que nos da pie a hablar de algunas diferencias entre la sociedad ateniense y la espartana en época clásica.

1b

No dejamos de insistir en la necesidad de practicar de forma tanto oral como escrita los contenidos gramaticales y el vocabulario que vamos aprendiendo. La creación de diálogos por parte de los alumnos es una manera muy eficiente de asimilarlos.

Y, aprovechando que hemos categorizado morfológicamente algunos elementos que los alumnos ya venían utilizando –en concreto la desinencia de segunda persona de plural de χαίρετε– y que esta forma coincide con la del imperativo, hacemos lo mismo con el imperativo singular –que también nos resulta familiar por la forma χαῖρε. Y a continuación extrapolamos lo aprendido a los verbos en -έω y lo practicamos:

1c

De igual forma introducimos algunas formas verbales que a los alumnos les resultarán anómalas, pero que por su frecuencia de uso consideramos que se han de conocer desde los primeros momentos. Nos referimos a imperativos de aoristo muy comunes que nos serán muy útiles también a la hora de interactuar oralmente en clase. Como de costumbre, la práctica oral y escrita, así como la repetición de ejemplos, hará que los alumnos se familiaricen con las diferentes formas.

1d

Como dinámica de corte más lúdico, podemos adaptar el conocido juego que en inglés suele denominarse Simon says, en su versión griega de “ὁ Φίλιππος λέγει”, para completar la asimilación de las formas de imperativo en sus distintas variantes. Y, como colofón, presentamos el paradigma de las formas verbales aprendidas hasta el momento para tener una visión estructurada y de conjunto:

Y para endulzar un poco la agresividad léxica de los imperativos, introducimos algunas expresiones de cortesía de uso más o menos frecuente (por favor, perdón, gracias) que también nos serán muy útiles en el devenir diario de las clases.

1e

Volvemos a insistir en un punto que a veces cuesta entender: no es necesario –al contrario, lo consideramos contraproducente– adelantar aspectos lingüísticos que poco o nada ayudaν en este estadio de aprendizaje. Hemos visto verbos en aoristo, formas temáticas y atemáticas e incluso perfectos en voz media (ἔρρωσο, ἔρρωσθε), entre otras cosas que en realidad, al aprenderlos como elementos léxicos y de comunicación, no necesitan de mayor explicación. Todas estas formas entran a formar parte del bagaje del alumno que recuperará cuando, en su momento, se den las circunstancias adecuadas.

 

Ποῦ οἰκεῖς;

Es el momento de aprender a expresar dónde vivimos. Con la ayuda de un mapa de la Hélade (que, de paso, nos sirve para echar un vistazo general a la geografía de la Grecia clásica) elaboramos un diálogo que desarrollamos y explicamos con el apoyo visual de la imagen y las anotaciones gramaticales al margen.

6

Ahora es el turno de que los alumnos practiquen entre ellos el diálogo de manera activa y oral, haciendo a la vez un repaso de los contenidos anteriores. Sirvan para ello ejercicios como el siguiente:

7

E inmediatamente recapitulamos por escrito los contenidos gramaticales que han aparecido: singular y tercera persona del plural de los verbos en –εω y el dativo singular y plural de los nombres de la primera y segunda declinación.

En este momento no es necesario entrar a explicar a los alumnos el concepto de declinación o de caso (y mucho menos de nociones complejas de sintaxis), porque están adquiriendo el funcionamiento de una lengua flexiva de manera intuitiva y deductiva y, cuando llegue el caso, no tendrán problemas en entender de manera retrospectiva que ya saben “cómo funcionan con casos”.

Y como ya sabemos las formas expuestas de los verbos en –εω, pasamos a extrapolarlas a los verbos en –ω, en los que la única diferencia es el lugar y tipo del acento. Para ello ejemplificamos un diálogo con el que también introducimos una sencilla fórmula para expresar gustos y aficiones (con ἡδέως y el verbo en forma personal) que después los alumnos practicarán, siempre combinando las actividades orales y las escritas.

Foto 1

… y recapitulamos finalmente las formas verbales aprendidas hasta ahora.

12

Por último, una vez trabajados todos los aspectos en sus variantes de expresión y comprensión, oralidad y escritura, condensamos los conceptos gramaticales aprendidos:

14

No hay por qué adelantar conocimientos gramaticales que de momento no son necesarios. Por ejemplo, la aparición de formas de nombres y pronombres de la tercera declinación (ἐν τῇ Ἑλλάδι, ἀνήρ/ ἄνδρες, γυνή/γυναῖκες; παῖς/παῖδες, πάντες) se justifica por la frecuència de uso y no presentan más dificultades que las del castellano entre guapo/a/os/as e inteligente/es. Cuando llegue el momento, los alumnos integrarán estos conocimientos “excepcionales” en los paradigmas morfológicos que les corresponden.

Πῶς ἔχεις;

Ya sabemos saludar, preguntar y contestar sobre nuestros nombres, pero seguimos ahondando en dinámicas orales que se suman a las ya aprendidas. En este caso añadimos a nuestro bagaje comunicativo un nuevo diálogo para aprender a expresar de forma sencilla cómo estamos, siempre haciendo que los alumnos lo practiquen de manera oral y, a ser posible, también escrita.

1

Podemos dedicar los primeros minutos de cada clase a interactuar con los alumnos con este tipo de diálogos para que la asimilación siga constante.

A continuación aprendemos a recabar información sobre terceras personas:

2

… y a practicar en griego, incluyendo ya los plurales de los nominativos que conocemos y la tercera persona del plural del verbo εἰμι.

3.png

4

Como siempre, alternamos la expresión y comprensión oral con la expresión y comprensión escrita.

Es recomendable alternar diferentes tipos de actividades, tanto sobre aspectos gramaticales, como comunicativos y léxicos (consideramos imprescindible la adquisición de un vocabulario básico que permita enfrentarse a los textos sin la constante servidumbre del diccionario). Por ejemplo, podemos llevar a cabo en el aula dinámicas como la siguiente, en la que, entre otras cosas, se practican nexos (conjunciones, partículas…) que nos brindan la oportunidad de elaborar textos con matices explicativos o adversativos.

 

13

 

Πρῶτον μάθημα

Una vez que los alumnos conocen el alfabeto (¡o incluso antes!), y aunque todavía no lean de manera fluida, ya podemos comenzar a aprender griego. Y lo primero que aprendemos es a saludarnos y decir nuestro nombre. Presentamos un sencillo diálogo entre dos personas que los alumnos tendrán que reproducir entre ellos para asimilarlo.

 

Como ya sabemos presentarnos, pasamos a describir personas, utilizando adjetivos en singular, tanto en femenino como en masculino. De esta manera asimilamos el nominativo singular y la tercera persona del verbo εἰμι, haciendo uso de la expresión οὗτος/αὕτη + ἐστι(ν).

Y para ello describimos personajes mediáticos que a los alumnos les son más menos familiares, como por ejemplo:

Una forma dinámica de hacerlo es repartir entre ellos tarjetas con diferentes personajes y que tengan que describirlos para que los demás adivinen de quién se trata.

  • οὗτός ἐστιν ἀσθενής / παχύς / μικρός…
  • αὕτη ἐστί λεπτή / καλή / μεγάλη…

También asimilamos las personas del singular del presente de indicativo del verbo εἰμι preguntándonos entre nosotros:

  • ἆρα εἶ μέγας / καλός / λεπτή / νέα / γεραῖα…
  • Ναί / Οὐχί. ἐγώ εἰμι μικρή / αἰσχρός / ἰσχυρά…

Es muy importante alternar los ejercicios orales y los escritos para que los alumnos vayan asimilando las particularidades de la lengua griega tanto “de oído” como a través de la escritura, que en estos momentos aún les resulta lenta y un poco difícil.

Aunque vayan apareciendo formas gramaticales (morfología, sintaxis) que pueden parecer complicadas, no hay que alarmarse. El aprendizaje memorístico y oral de expresiones comunes no tiene por qué suponer la comprensión de todas las reglas gramaticales en que se basan, sino de la adecuación a un contexto dado. Además, cuando en un futuro se les presenten como novedades esos contenidos gramaticales, los alumnos tendrán en el recuerdo esas expresiones para deducir la teoría gramatical que subyace a ellas y entenderán mejor los nuevos contenidos.